Filemon

Filemón es una de las epístolas carcelarias, habiendo sido escrita juntamente con Efesios, Filipenses y Colosenses durante el primer encarcelamiento de Pablo en Roma. Pero en lugar de ser dirigida a una iglesia, es una carta personal que habla de un asunto puramente doméstico. Es la única que ha sido conservada de una abundante correspondencia que Pablo debe de haber mantenido con su muchos amigos y discípulos. 

Filemón, a quien se dirigió esta carta, no era un extraño a Pablo. Parecía, por la manera en que habla de todos los miembros de la familia (vv. 2,3), que les conocía muy bien, y es probable que Filemón fuera uno de sus propios conversos. Era habitante de Colosas (Col. 4:9), y parece haber sido una persona de posición acomodada. Los miembros de su casa eran tantos que constituían una iglesia por sí solos, o por lo menos una parte considerable de la iglesia en Colosas (v.2). Era un cristiano consciente y caritativo y hacía muchas contribuciones a los santos dignos de ello (vv. 6,7). Es probable que Apia fuese su esposa y Arquipo, su hijo. 

Sin embargo, esta epistola no se refiere principalmente a Filemón, sino que es escrita a favor de Onésimo, uno de sus antiguos esclavos. Onésimo habí huído de Colosas, apropiándose de lo suficiente de los bienes de su amo para pagar sus gastos hasta Roma donde creería sentirse más seguro que en otra parte, La fama de la a oir algunos de los muchos discursos que Pablo pronunció en su propia casa alquilada. Estos hicieron tal impresión en el que se convirtió sinceramente al evangelio. 

Después de su conversión, Onésimo vivió con el apóstol y le sirvió con gran fidelidad y afecto. Pero comprendiendo su pecado al huir de su amo, y temiendo que a la vuelta sería muerto según disponia la ley para los esclavos fugitivos, rogó a Pablo que escribiese y pidiese a Filemón que le perdonara y le recibiera de nuevo en su familia, El apóstol cumplió con su pedido; y con gran suavidad de expresión, afecto, y delicadez de palabra, intercedió no sólo pidiendo el perdón de Onésimo sino que rogó a Filemón que le estimase y que depositase su confianza en él como cristiano sincero. Y por cuanto la restitución, al reparar el mal que haya sido hecho, restaura a la persona que hizo elmal a su anterior posición, Pablo se comprometió a pagar todo lo que Onésimo debía a Filemón, y hacer reparación completa por cualquier mal que hubiera ocasionado su huida. Tíquico un buen amigo y colaborador de Pablo, debía llevar unas cartas a Efeso (Ef. 6:21, 22) y a Colosas (Col. 4:7,8). Onésimo debía regresar con Tíquico a Colosas con la carta personal a Filemón. 

Esta es una de las cartas más llanas y varoniles que jamás se haya escrito. El asunto era bien dificil, y debemos notar que Pablo no ordenó a Filemón que pusiese en libertad a Onésimo. Aunque había sido valioso el esclavo para el apóstol, éste comprende que Onésimo debe ser devuelto a su amo, y que debe hacerse restauración de todos los valores de que se adueño para pagar sus gastos hasta Roma. Pablo expresa su disposición de hacerse cargo de todo esto.